tulipanes

Locura por los tulipanes

Holanda es conocido popularmente como el país del tulipan; billones de bulbos se cultivan en este país para ser exportados por todo el mundo y millones de turistas vienen cada primavera para visitar los espectaculares campos y jardines, pero, ¿cual es realmente la historia de esta famosa flor?

Origenes e introducción en Holanda

El tulipán tardó mucho en llegar al continente europeo; hasta el siglo X fue una flor silvestre, confinada en su hábitat natural, las montañas de Kazajistán. El Imperio selyúcida la introdujo en Turquía y de ahí se introdujo en Europa de la mano de Ogier de Busbecq, embajador del Sacro Imperio Romano Germánico, gobernado por aquél entonces por Fernando I (hijo de Felipe el Hermoso).

Rapidamente esta flor captó la atención de uno de los mejores botánicos de la época, Carolus Clusius, el cual pasó más de dos décadas experimentado con el tulipán, consiguió aclimatar esta flor al clima holandés.

En 1593, cuando Carolus contaba ya con sesenta y siete años de edad, recibió un importante encargo: poner en marcha el Hortus Botanicus de la ciudad de Leiden, el mismo que hoy es el jardín botánico más antiguo de Europa.

El tulipán tardó mucho en llegar al continente europeo; hasta el siglo X fue una flor silvestre, confinada en su hábitat natural, las montañas de Kazajistán. El Imperio selyúcida la introdujo en Turquía y de ahí se introdujo en Europa de la mano de Ogier de Busbecq, embajador del Sacro Imperio Romano Germánico, gobernado por aquél entonces por Fernando I (hijo de Felipe el Hermoso).

Rapidamente esta flor captó la atención de uno de los mejores botánicos de la época, Carolus Clusius, el cual pasó más de dos décadas experimentado con el tulipán, consiguió aclimatar esta flor al clima holandés.

En 1593, cuando Carolus contaba ya con sesenta y siete años de edad, recibió un importante encargo: poner en marcha el Hortus Botanicus de la ciudad de Leiden, el mismo que hoy es el jardín botánico más antiguo de Europa.

Estimulado por este nuevo trabajo, Clusius reunió una colección de plantas que resultaba impresionante para su época. Llenó el jardín con especies que había coleccionado él mismo, se hizo con ejemplares del Extremo Oriente: aprovechando que los holandeses comerciaban de continuo con Asia (VOC). Llegó la primavera y los visitantes del jardín botánico, sobre todo los burgueses adinerados y los nobles —para quienes los jardines de sus casas eran parte indispensable de su tarjeta de presentación en la alta sociedad— ansiaron hacerse con aquellas flores de colores tan vivos. Esto hizo que los cultivadores y floristas holandeses se interesaran por el tulipán.

Visión comercial

La planta del tulipán podía reproducirse mediante semillas, pero ello presentaba varios inconvenientes. Las plantas que provenían de las semillas, tardaban años en madurar y producir flores. Algo más ágil, y por lo tanto más viable desde el punto de vista comercial, era la reproducción mediante bulbos.

Las flores del tulipán común eran de un solo color, pero habían otras cuyos pétalos contenían dos colores, en algunos casos incluso bordes irregulares, cuya magnificencia visual inspiraba a los pintores y despertaba el ansia de los compradores. Para que las flores más extraordinarias conservasen las propiedades en sus plantas hijas debían reproducirse mediante bulbos.

La burbuja

El problema empezó a gestarse en 1635, cuando quienes eran propietarios de un contrato de futura compra de bulbos empezaron a sentirse tentados por la idea de revenderlo a otro comerciante. Unos bulbos que no habían salido del suelo iban cambiando de propietario por cantidades de dinero cada vez más elevadas. Este curioso mercado de futuros alcanzó unas dimensiones insospechadas en cuestión de meses. Atrajo a gente brokers especializados en la compraventa de contratos que jamás ponían las manos sobre un tulipán y que nunca vendían plantas a nadie. Su único interés era el intercambio constante de aquellos títulos, basado en la especulación.

Aquel negocio no era ilegal en Holanda, pero tampoco era legal, porque el país carecía de una regulación a favor o en contra.

Semper Augustus

La fiebre de los contratos de futuros de los tulipanes entró en su apogeo, un único bulbo de la variedad “Virrey” llegó a costar 2.500 florines, el equivalente a 15 años de salario de un trabajador. Una remesa de cuarenta bulbos cambió de manos por 100.000 florines; una auténtica fortuna con la que podrían haberse comprado 10.000 ovejas, o 2.000 vacas, o 12.000 barriles de cerveza, o 50 toneladas de alimentos, o una cubertería verdaderamente palaciega consistente en más de 1.300 piezas de metal precioso. En otro caso, un único bulbo de la variedad Semper Augustus fue adquirido a cambio de un terreno de 50.000 metros cuadrados.

Explosión

Durante los primeros meses de 1637, se entendió que la oferta había sobrepasado por mucho los precios que la demanda estaba dispuesta a asimilar, cundió el pánico. Los contratos se habían convertido en un activo tóxico; su valor se desplomó. Un buen número de inversores quedaron atrapados en el estallido de la burbuja. El mercado de los bulbos de tulipán había saltado por los aires. Un montón de dinero que estaba «en el aire» desapareció de un plumazo.

El 5 de febrero de 1637 explota la burbuja. Fueron 14 años muy intensos donde la población holandesa había ganado más o menos dinero, pero ganado al fin y al cabo. Ese día, se vendió un lote de 99 tulipanes clasificados como gran rareza, lo que alcanzó el precio en el mercado de 90.000 florines.

tulipmania
Consecuencias
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La crisis de los tulipanes no produjo efectos económicos a gran escala en Holanda, o no tan terribles como se describió a posteriori. Hubo gente que se arruinó, por descontado, pero la burbuja tuvo efectos limitados. Este es un hecho que quizá pueda sorprender, sobre todo si la comparamos con algunas burbujas más recientes.

Los tulipanes nunca perdieron su popularidad, y los productores en el oeste de Holanda han continuado desarrollando nuevas variedades hasta el día de hoy.

Más de 2 billones de bulbos se exportan cada año desde Países Bajos y más de 1,5 millones de turistas visitan cada primavera el bello jardín de Keukenhof.

Tour - Campo de Tulipanes y Molinos de Beemster